Para darle firmeza a nuestra construcción nada mejor que el hormigón armado o el hormigón pretensado
El hormigón, es lo que también conocemos en otras tierras como concreto, este es el material que resulta de la mezcla de cemento con cierto tipo de áridos como la piedra, arena o gravilla más agua.
Esto se convierte en un tipo de pasta moldeable, que en poco tiempo logra fraguar y se endurece transformándose en un material de consistencia firme y resistente.
Tenemos distintos tipos de hormigón, como el armado, que consta de unas rejillas o mallas de acero que refuerzan la estructura. También se puede formar con fibras plásticas, algún tipo de fibra de acero o la conocida fibra de vidrio, todo con el propósito de darle más firmeza y cierto nivel de flexibilidad a la terminación. Esta aplicación es de alta demanda en construcciones de edificios en altura.
Por otra parte encontramos el hormigón impreso, el cual tiene una capa de este producto que suele tener 10 cms o más de espesor, agregándole un tipo de molde que marcará la mezcla según nuestra voluntad. Encontramos formas de madera, adoquines, piedra, baldosa y muchas, muchas más.
El hormigo pretensado es el cual se somete a grandes esfuerzos de compresión durante su colocación. Todo esto se logra por el trabajo de cables de acero que se tensan y se anclan al mismo hormigón.
Con esto logramos que una porción de las tracciones que cargarán el hormigón sean “previamente” absorbidas por la forma conseguida en la terminación.
La manipulación del hormigón pretensado se hace con máquinas conocidas como hormigoneras que pueden ser manuales o automatizadas, fijas y otras portátiles (o semi-portátiles). Estas se encargan de “amasar” la mezcla uniendo todos los componentes del hormigón, el cemento, el agua y los áridos.
