Los Murales y la Evolucion del Muralismo en Mexico
El ser humano en su infinito potencial ha desarrollado habilidades que le permiten lograr metas insospechadas. En un área por demás muy claro donde se presenta lo anterior es el de la expresión.
El hombre evolucionó y se percató de la necesidad de trascender, de informar y formar a las generaciones venideras, de modo que se las ingenio para establecer de registro de ideas. Quizá no la primera pero si de las primeras manifestaciones son las pinturas rupestres.
Muchos, pero muchísimos años después, se genera en México un estilo artístico en la pintura: el Muralismo. Los artistas que se destacan en él son los contemporáneos Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco y Rufino Tamayo, los cuales, por sus ideologías políticas y concepciones diversas, manifiestan estilos tan diferentes.
Los murales que han trascendido son el de la Torre de Rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México, el mural del Castillo de Chapultepec, los del Palacio Nacional en la Ciudad de México, en el Teatro de los Insurgentes.
Las temáticas de los murales, al menos en su fase de proliferación en México, son escenas y visiones artísticas de una sociedad pos-revolucionaria.
Posteriormente, se propagó este estilo a otras naciones de Latinoamérica, como Argentina, Brasil, Estados Unidos, entre otros.
Para el desarrollo de esta técnica fue necesario fusionar varias disciplinas no sólo artísticas sino también de las ciencias para determinar estrategias que permitan que la pintura pueda permanecer mayor tiempo sin el riesgo de que se deteriore.
Una de las características representativas de los murales, o de la técnica del mural, es que su mensaje está en contacto con la gente, en el entorno, de modo que su carácter deja de ser elitista, que en la mayoría de las ocasiones presentan las otras expresiones artísticas porque requieren un espacio definido pero sobre todo más limitado.
